POESÍA MATEMÁTICA
(Remitida por León
y M. Luciente, y dedicada a una de las “dos viudas consoladas”)
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El verso y las matemáticas
expuestos en una idea,
son nuevos en nuestro siglo,
y yo voy a hacer la prueba
de la casquivana musa
mezclar, con la exacta ciencia,
y refundir un romance
con el siguiente problema:
Murió un padre de familia
(¡pobrecito… qué ocurrencia!)
dejando una cantidad
en casa de banca impuesta,
que rentaba el diez
por ciento
mientras en ella estuviera;
con la condición precisa
de que se hiciese la
entrega
a todos los
herederos
de la parte de la herencia
que, según la voluntad
del finado, les cupiera,
acumulando los
réditos
del capital en
sus cuentas.
Transcurridos los dos
años,
el primer pariente
llega,
y le dan justa su parte:
seis mil cincuenta
pesetas.
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A los tres años
llegó
por su cuenta una
heredera,
que no porque era mujer
se le iba a dejar por puertas,
y la dieron a la pobre,
justas, ocho mil
seiscientas
cincuenta y una
beatas
y con céntimos
cincuenta.
Transcurre un lustro,
y al fin
el último de
ellos llega,
y aunque fue tarde y con daño
le dan su parte en pesetas
dieseis mil ciento
cinco
con diez céntimos…
en perras.
Si el verso no ha complacido
y gusta, en cambio, la idea,
en solucionar el caso
calentarse la cabeza,
¡oh lectores del HERALDO
versados en artimética!,
diciendo qué
cantidad
formó el total de la herencia,
y el modo de
repartirse
que el difunto dispusiera.
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Publicada en el Heraldo
de Madrid, 17 de abril de 1903.
SOLUCIÓN: Capital total: 21500. Distribución: 1º hijo: 5000; 2º hijo: 6500; 3º hijo: 10000
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27 nov 2013
Poesía Matemática
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