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13 ago 2012

La criada de Newton

APÓLOGO
 
Newton tuvo una criada,
Inglesa rubia y sencilla
Que del telar a la hornilla
Vivió siempre atareada;
Mujer que con todo esmero
Consagró la vida entera
A que Newton no saliera
Sin peluca o sin sombrero.
Una noche el sabio grave
En sus cálculos sumido,
Buscaba esa ley que ha sido
De todas las leyes clave;
Ley por la cual su profundo
Genio, se pudo jactar
Como Atlante, de llevar
Sobre sus hombros el mundo!
Siguiendo el problema aquel,
Absorta el alma y la mente,
La lámpara incautamente
Puso cerca de un papel;
Y la chispa desprendida
Presto en llamas envolvió
Las obras en que gastó
El sabio toda la vida!
Al fulgor que, deslumbrada,
Ve pasar bajo la puerta,
La empuja de miedo muerta
La solícita criada;

con rapidez febril
Sin lanzar ociosos gritos,
Envolvió los manuscritos
En su mísero mandil.
Murió la naciente hoguera
Con acción tan perentoria,
Y Newton salvó su gloria
Sin sospecharlo siquiera;
Pues ajeno a cuanto pasa
No dejara su problema
Si en aquel punto se quema
En vez de un papel, la casa.
Solo sin alzar la frente
Pronunció con acritud:
«Jenni, detente, detente!
¿Por qué me llevas la luz?»

En favor de la armonía
Dios, que la vida dispuso,
La humilde práctica puso,
Cerca de la teoría.


Emilia Pardo Bazán.
Publicado en Almanaque humorístico de Galicia para 1878.


15 feb 2012

Albert Einstein


Por mucho que ingirió brebajes
de niño era un patoso;
disléxico era el mocoso
y de mal aprendizaje.

Pero algo sucedió
y se produjo un milagro
y en un día no aciago
su bombilla se encendió.

No le cayó en la cabeza
ningún fruto inspirador
sino que desde su interior
algo actuó con presteza.

Y con ese aspecto ajado,
con despeinada melena,
un traje que daba pena
y porte desaliñado,

consiguió con gran acierto
y mucha dosis de humildad
descubrir la gran verdad
que rige en el Universo.

Y la intuición le llegó
cuando en la estación del tren,
esperando en el andén,
él observaba un reloj.

Y aunque sea tontería,
a la vista de ese objeto
Albert se autoimpuso un reto
y formuló una Teoría.

Teoría hoy llamada
de la Relatividad,
y para la Humanidad
supuso nueva alborada.
Albert Einstein (caricatura)

José M. Ramos
Cádiz, julio 2011

Isaac Newton



Es caso paradigmático
el de este científico inglés
que puso el mundo al revés
con su saber matemático.

Pues aparte de la ciencia
del que era un pionero
también era prisionero
de a la alquimia la querencia.

A pies juntillas creía
en la Biblia textualmente
y trabajó arduamente
en obtener profecías.

Y pese a sus descubrimientos
que persisten hoy en día,
cuando estudió tonterías
fue una pérdida de tiempo.

Si una manzana es verdad
que en su cabeza impactó
y al momento descubrió
la ley de la gravedad,


Que me caiga sin dudar
en la cabeza un buen coco
a ver si con el sofoco
algo puedo yo inventar.

Tampoco estaría mal
que me cayese un melón
a ver si tengo ocasión
de en Ciencia poder triunfar.



Isaac Newton


José M. Ramos
Tarifa, 21 de julio de 2011

Galileo


Compareció Galileo
ante cruel Inquisición,
pues dogma era en religión
el horror al Fuego Eterno.

Y el astrónomo cabal
a la excomunión temía
creyendo que de herejía
lo acusaría el Tribunal.

Al final se retractó
de todas sus observaciones
debido a aquellas presiones
con las que se le amenazó.

Y aunque el castigo evitaba,
por mucho que él no quisiera
siempre supo que la Tierra
en torno a nuestro Sol giraba.
 
 José M. Ramos
Tarifa, 21 de julio de 2011

14 feb 2012

Arquímedes


Arquímedes De Siracusa:
era tu responsabilidad
defender a tu ciudad
y Roma no tiene excusa,

una vez conquistadora,
de matarte con vileza,
cortándote la cabeza
sin juicio y sin demora.

Dentro de aquellas murallas,
un anciano dibujaba
y allí, absorto, ignoraba,
el fragor de la batalla.

Días antes, los romanos
asediaban Siracusa,
en vano pese a su lucha
y a su flota de naos.

Pues desde la ciudadela
mil rayos deslumbradores,
a los barcos invasores,
prendían fuego en sus velas.

Marcelo, que comandaba
el ejército de Roma,
que los dioses una broma
parecía le gastaban.

¿Cuál era aquel gran misterio
que a toda su flota diezmaba?
¿Quién detrás de aquello estaba
que desafiaba el Imperio?

Se enteró por sus espías
que en la ciudad vivía un viejo
que con un juego de espejos
el prodigio conseguía.

Tras muchos y arduos combates,
y con paciencia duradera,
aquella ciudadela entera
sucumbió a un último embate.

Entró Marcelo triunfante
y a su ejército ordenó
buscase sin dilación
a un viejo y no a un infante.

La soldadesca al triunfar,
al pillaje dedicada,
y viéndose antaño humillada,
la orden pareció olvidar.

Arquímedes se encontraba
absorto en sus reflexiones
y un soldado sin galones,
la cabeza le cortaba.

Supo Marcelo el final
de Arquímedes y su suerte.
Lamentó mucho la muerte
de aquel anciano genial,

que mantuvo siempre a raya
con su inventiva increíble,
al ejército invencible
en mil y una batallas.

Y de esa manera tan cruenta
murió ese sabio tan grande
cuya figura hoy se expande
por la Historia de la Ciencia

y es paradigma además
de ese genio despistado,
cuyo mundo es limitado,
pues ignora a los demás.

Y se recuerda de él hoy
su principio en los fluidos
y el célebre y conocido
eureka que profirió,

cuando aquella famosa vez
salió corriendo a la calle
sin taparrabos al talle
en toda su desnudez.

J. M. Ramos
2012

Isaac Asimov


Unas enormes patillas
limitan su rostro augusto
y si le hicieran un busto
sería una maravilla.

Y clara cual agua de río,
límpida y cristalina,
es evidencia supina
que tiene nombre judío.

Y decir también excuso,
aunque parezca trivial,
obvio y elemental,
que tiene apellido ruso.

Mas contra todo pronóstico
Era norteamericano
No por ello nació allí en vano,
Aunque siempre fue un agnóstico.

Astrofisica estudió
Y a la divulgación científica
De una manera magnífica
el hombre se dedicó.

Otros campos cultivó
De la gran cultura humana
Y gracias a una mente sana
Una Historia nos legó.

Aunque la gran aportación
Que más célebre lo hizo
Fue escribir con oficio
historias de ciencia ficción.

Y este género proscrito
Por la crítica ortodoxa
Vio levantarse la losa
De los desprecios del crítico.

Y entre su gran producción,
Sus admiradores mentan
Los volúmenes que cuentan
La saga de La Fundación.

Isaac Asimov (Caricatura)
Yo robot es colección
de relatos futuristas
dando su punto de vista
de esa máquina en acción.

Y pese a su escepticismo
sobre Dios y su existencia,
Este, en su eterna sapiencia,
lo sustrajo del abismo

al que cae el ser perverso.
Porque ¿quién va a contar mejor
al Dios que todo es amor,
historias del universo?

 José M. Ramos
Pontevedra 2011