27 may 2012

Soneto


Un soneto voy a hacer para Alephante
Y de mates algo debe contener
Y pensando en lo que tengo que poner
La tarea parece apasionante.

Solamente un soneto elegante
Para con ello la tesis defender
De que el poeta no ha de desmerecer
Ante el científico tan arrogante.

Debo entonces disfrazar con lirismo
funciones, derivadas y tangencias
dando al vate especial protagonismo.

Y para emparejar letras con ciencias
Tengo que poner todo de mi mismo
Con todo un ejercicio de sapiencia.

Pontevedra, 27 de mayo de 2012

9 may 2012

El profesor frustrado


Explicando matemáticas a un grupo de jovenzuelos,
una mosca impertinente penetró por la ventana,
y mirando sus cabriolas en tan curvilíneo vuelo,
me aconteció lo que a Newton al caerle la manzana.
De un hecho tan cotidiano que resulta natural,
se puede obtener en Ciencia un resultado palmario,
y lo que a los demás mortales puede parecer trivial,
para una mente curiosa es indicio extraordinario.
Así la mosca al volar, de una forma tan estable,
describiendo trayectorias de una hermosa curvatura,
me planteó de inmediato si estas eran derivables
y en mi ensimismamiento planteé esa conjetura.
Cuando aquellas derivadas más absorbían mi mente,
vi la mosca detenida, aplastada y hecha un asco
por la manaza asesina de un estudiante imprudente,
produciendo en mis neuronas un muy lamentable atasco.
De pronto a la realidad volví y me olvidé del insecto,
y a mis alumnos seguí tratando de explicar los temas.
Y recomponiendo el porte con ademán circunspecto,
seguí con la demostración de un famoso teorema.
Mientras tanto los muchachos bostezaban sin parar
y yo la tiza gastaba entre signos y premisas
y lo único que deseaba era poder acabar,
tratando de disimular mis ineludibles prisas.
Que Pitágoras me perdone si  yo ofendí su memoria
pero por mucho que intento ser un profesor modelo,
y aunque en el aula entro raudo, con empeño y con euforia,
ni el alumnado me escucha, ni muestra el más mínimo celo.
Me invade pues la tristeza, la desidia y la derrota
porque en esta tesitura siempre me veo impotente.
muchas veces me pregunto si estoy haciendo el idiota
pues no logro lo que quiero por mucho que yo lo intente.
Un día me voy a hartar del vacío de mi vida
porque hablar a una pared es actividad baldía
y aunque para consolarme puedo darme a la bebida,
casi prefiero esperar a ganar la lotería.
Mas si he de ser consecuente con mi forma de pensar,
si espero el gordo traiciono mis más básicos principios,
pues siempre dije a mis alumnos mil pestes sobre el azar
porque el juego es un engaño que acaba derivando en vicio.
Por lo tanto se plantea un dilema complicado:
O me dedico a jugar, desdeñando lo probable,
o continuo mis clases como un profesor frustrado.
¿Por qué opción optaría usted? ¡responda lector amable!

José M. Ramos. Pontevedra, 8 de mayo 2012 


1 may 2012

Los Matemáticos

 
Matemáticos famosos
los ha habido por doquier;
no tenemos más que ver
los libros voluminosos

que contienen biografías
de célebres personajes
que forjaron el bagaje
de esta ciencia día a día.

En la antigüedad fue Grecia
la cuna de la razón,
base de la civilización,
que nos la dejó en herencia.

Arquímedes, Tales y Euclides,
Demócrito y Pitágoras,
Hipócrates y Anaxágoras,
de la ciencia, adalides.

Con el Islám nos ganamos
sin duda la mejor parte,
siendo monumento aparte
los números que utilizamos.

Van desde el cero hasta el nueve
y más que diez símbolos son,
pues según su posición
así su valor adquieren.

Términos con el prefijo “al”
como álgebra o algoritmo
proceden, y duda no atisbo,
de esa civilización genial.

Luego hay autodidactas
tales como Pierre Fermat,
y el indio Ramanuján,
mentes precisas y exactas.

Es tan grande y abundante
que hasta donde ella alcanza,
nuestra ciencia hoy se alza
sobre hombros de gigantes.

Y como la historia enseña,
Gauss y Euler son leyenda
alumbrándonos la senda
que ha dejado su huella.

Antes de la calculadora,
que hoy usan los escolares,
a cálculos elementales
dedicaban muchas horas,

y cuando eran complejos
tanto tiempo dedicaban,
que milagro consideraban
si concluían de viejos.

Para efectuar los mismos
una solución se dio
cuando Napier inventó
los famosos logaritmos.

Y gracias a este saber
los astrónomos del mundo
el universo profundo
comenzaron a entender.

Pues las distancias de eones,
enormes y siderales,
con logaritmos decimales
se abrevian operaciones.

Hoy han caído en desuso
porque hay calculadoras
que por nosotros laboran,
aunque a veces se hace abuso.

¿La informática?... el acabóse
y tanto la Ciencia ha avanzado,
a  pasos agigantados,
que casi nos creemos dioses.

Y en nuestra arrogancia acusada
ni cuenta sabemos darnos
que debemos conformarnos
con una mente limitada.

Y pese a algunos fracasos
en este camino tan largo
han sabido hacerse cargo
de ir abriéndonos el paso

otros hombres tan geniales
como lo fueron los griegos
los árabes y europeos,
cristianos y musulmanes.

No hace distingos la Ciencia
e invoca solidaridad,
pues sabe que en la humanidad
la unión es supervivencia.

José M. Ramos, 2 mayo 2012

30 abr 2012

Las gráficas

 
Rama es de las matemáticas,
realmente apasionante,
hermosa y muy importante,
la dedicada a las gráficas,

pues es un modo visual
de estudiar las variaciones
que experimentan funciones
cuya variable es real.

Procuraré sintetizar
cual debe ser el camino
para proceder con tino
y una gráfica trazar.

Lo primero es el dominio
lo que se debe estudiar,
que si lo erro al calcular
falla todo el raciocinio.

El dominio es el conjunto
donde no existe dilema
y no hay ningún problema
para generar los puntos,

que en un continuo trazados,
en sistema cartesiano,
bien en el espacio o el plano,
se obtendrá lo deseado,

que es una superficie o curva
de tan hermosos contornos
que yo mis ojos entorno
pues su belleza me turba.

Crecimientos y bajadas,
los extremos y pendientes
que obtengo muy fácilmente
si utilizo derivadas.

Y los puntos de inflexión,
zonas de concavidad
también de convexidad
que presenta la función.


A efectos de dibujarla
también nos ayudaría
estudiar sus simetrías
pues si están, hay que buscarlas.

Y si se escapan sin pausa,
al infinito los puntos,
ya sabes que en este asunto
la asíntota los encauza.

Las asíntotas son clave
para saber el destino
de la función el camino
pues toda en el papel no cabe.

Y después de todo esto,
en pliego cuadriculado
aplico todo lo hallado,
la dibujo y tan contento.

No seamos presurosos,
tengamos pulso de acero
y al coger el lapicero
no nos pongamos nerviosos,

pues luego de tanto trabajo
sería muy lamentable
triste y desagradable
que la campana de Gauss
Nos saliese con badajo.


Campana de Gauss

Pontevedra, 30 abril 2012

25 mar 2012

La cuadratura del círculo

Tomé una circunferencia,
una regla y un compás,
y sin otro utensilio más,
me dispuse con paciencia

a un problema resolver
que, dada mi información,
nadie daba solución
pese a intentos mil hacer.

Era matemática pura
lo que debía aplicar
y del círculo lograr
la huidiza cuadratura.

Pasaron meses y años,
y tras arduas intentonas
se quemaron mis neuronas
por mis resultados vanos.

Y aunque le puse pasión
abordando tal problema,
se me planteó el dilema
de si abandonaba o no.

Cuando se lo consulté
a un amigo que era un sabio,
afloró risa en sus labios
y dijo con buena fe:


Ya lo intentaron los griegos,
en el medievo también
y después de lustros cien,
se emborronaron mil pliegos,

llegando a la conclusión
de que el problema de marras
se les subía a la parra.
¡No tenía solución!

Y dicho esto de pronto,
la desazón me invadió
y mi rostro se tornó
quedándome faz de tonto.

Hoy se sabe hasta la hartura,
que muy zote hay que ser
para intentar resolver
del círculo la cuadratura.

Cabizbajo y derrotado,
de todos fui el hazmerreír
y me dediqué a escribir
“Como ser un fracasado”

Libro del que se vendieron
tan solo cinco ejemplares:
Cinco fieles familiares
que de mí se compadecieron.

José M. Ramos. Pontevedra 25 marzo 2012

20 mar 2012

Cilindro, cono y esfera

 Érase una vez un cono
Que indignado se mostró
Porque un cilindro insultó
En desafiante tono.

Quiso terciar una esfera
Para el orden imponer.
Era cuestión de querer
Y que el cilindro cediera,

Disculpándose ante el cono
Que aún se encontraba agraviado,
Ofendido y humillado,
Siendo álgido su encono.

La esfera, amplia de miras,
Al cono le preguntó
Que fue lo que provocó
Su desaforada ira.

Y este le respondió
Que el cilindro con dos bases
Se creía con más clase
Creyendo ser superior.

Le dijo, desagradable,
Que si el vértice apoyaba,
Seguro que demostraba
Un equilibrio inestable.

Y al cono le insistía
Que en el vértice apoyado
Estaba desequilibrado
Y por los suelos caía.

Mas la esfera carecía
De vértices y de bases,
Les dijo de hacer las paces
Pues dos razones había.

Entre los tres existía
Un vínculo familiar
Y es que podían rodar,
Cosa que otros no hacían.


 A pesar de la belleza
Y a pesar de los pesares
Los poliedros regulares
No hacían esa proeza.

Y aquellos tres artistas
Se pusieron muy contentos
Porque eran elementos
Que no tenían aristas.

Y al indagar en su esencia,
En su área y su volumen,
Su alegría llegó al culmen,
Cuando pi hizo presencia.

Porque era el número pi
El que a los tres concedía
Relevancia en Geometría
Y les daba pedigrí.

Y los tres se fueron juntos
A su universo euclideano,
Pues casi eran hermanos
De un mismo padre presunto,

Pues su ADN contiene
Pi para demostrar
Su relación familiar
Y que el mismo origen tienen.



José M. Ramos. Pontevedra, 20 marzo 2012.

5 mar 2012

Desliz con una matriz


Ayer cometí un desliz,
un fallo de principiante,
hallando el determinante
de una sencilla matriz.

Solo sé que no sé nada,
como Sócrates decía,
y el determinante obtenía
de una matriz no cuadrada.

El profesor me miró
y extraña mueca me hizo,
porque hay que rizar el rizo
para hacer lo que hice yo.

Sin embargo en el momento
no me percaté del hecho,
y me quedé satisfecho,
orgulloso y muy contento.

Cuando las notas se hicieron
públicas en el tablón,
grande fue mi decepción
por el cero que me dieron.

En la clase el profesor
me dijo con ironía
que el error que cometía
era de arte mayor.

Me tildó de “pintamonas”,
y desde ese infausto día
me dije que estudiaría
hasta quemar mis neuronas.

Y ahora escribo a diario
estos absurdos poemas
en vez de enseñar teoremas,
axiomas y corolarios.

Aunque algo siempre obtengo:
Al mezclar con alegría
mates y poesía,
os juro que me entretengo.

Y aunque trato en buena lid
de competir con Quevedo,
sé que vencer nunca puedo
ni campear como el Cid.

Sería fenomenal
Con Góngora compararme
Y así poder olvidarme
Del cálculo matricial.

Ni por asomo me igualo
a poetas tan famosos
y aunque no soy horroroso
resulto un vate muy malo.


José M. Ramos. Marzo 2012

26 feb 2012

La fórmula preferida del profesor


Auténtico fenómeno social en Japón (un millón de ejemplares vendidos en dos meses, y otro millón en formato de bolsillo, película, cómic y CD) que ha desatado un inusitado interés por las matemáticas, esta novela de Yoko Ogawa le catapultó definitivamente a la fama internacional en 2004. En ella se nos cuenta delicadamente la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente de coche la memoria (mejor dicho, la autonomía de su memoria, que sólo le dura 80 minutos).
Apasionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo
de 10 años, al que bautiza Root, (Raíz Cuadrada, en inglés) y con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre ellos una verdadera historia de amor, amistad y transmisión del saber, no sólo matemático...

Como dice en su postfacio el profesor León González Sotos, «asistimos al emocionado ajetreo, de venerable filiación platónica, entre la anónima doméstica, el también -¿innombrable?- profesor y el pupilo Root. Entre idas y venidas, tareas caseras y cuidados piadosos a su muy especial cliente, éste va desvelando las arcanas relaciones numéricas que los datos cotidianos más anodinos pueden encerrar.»

«Mira qué maravillosa sucesión de números. La suma de los divisores del 220 es igual a 284. Y la de los divisores de 284, igual a 220. Son números amigos. Son una combinación nuy infrecuente, sabes. Fermat o Descartes sólo lograron descubrir un par, cada uno de ellos. ¿No te parece hermoso? ¡Que la fecha de tu cumpleaños y el número grabado en mi reloj de pulsera estén unidos por un lazo tan maravilloso...!»
 (Texto extraído de la cubierta posterior del libro)
Ficha del libro:

Título: La fórmula preferida del profesor
Autor: Yoko Ogawa. Traducción de Yoshiko Sugiyama y Héctor Jiménez Ferrer.
Postfacio de Léon González Sotos.
Editorial: Funambulista; Colección: LiteraDura. Barcelona 2008
297 páginas. ISBN: 978-84-96601-37-6 
 

22 feb 2012

Los números primos

Siendo todavía niños,
atónitos nos dejaron
cuando en la clase explicaron
que eran los números primos.

Eran números que pareciera
no ser extraños en nada,
mas no se factorizaban
por mucho que uno quisiera.

Así, si tomamos seis,
lo podemos expresar
haciendo multiplicar
los números dos y tres.

Al proceso de igualar
un número a un producto
de dos, tres o más incluso,
llamamos factorizar.

Pero hete aquí que con los primos
eso no se puede hacer,
por lo que van a tener
la importancia que les dimos.

dos, tres, cinco y siete,
los primeros primos son,
les siguen a continuación
once, trece y diecisiete,

diecinueve y veintitrés
y así seguimos contando
no sabemos hasta cuando
porque el final no se ve.

Y aunque parece inaudito,
y no nos quepa en la mente
se prueba muy fácilmente
que primos hay infinitos.

Hay tantos como Aleph-cero,
infinito elemental,
que también es cardinal,
de los números enteros.

De muchos tipos los hay,
con múltiples propiedades,
como son los factoriales,
o los primos de Fermat.

Y entre ellos surgen celos
porque no son tan famosos,
simpáticos y graciosos,
como los primos gemelos.

Tres y cinco son gemelos,
once y trece también son,
¿adivinas el patrón
que les da ese parentesco?

Más ejemplos te daré
diecisiete y diecinueve
treinta y uno y veintinueve.
La solución te diré:

No sé si es cosa de Dios,
como dijo Galileo,
lo que sí sé y lo que veo
es que difieren en dos.

Al principio muchos hay
Y a medida que avanzamos
menos nos encontramos
aunque seguro que están.

Y tras romperse la sien,
un alumno me pregunta,
pues es chico que barrunta,
si el uno es primo también.

Lo admitía antes la ciencia
mas hoy no se considera
porque algún fallo genera,
aunque es pura conveniencia.

Por todo lo que he dicho antes,
y no solo por rimar,
podemos todos gritar:
¡los primos son fascinantes!



J. M. Ramos
Pontevedra, 22 febrero 2012

20 feb 2012

Caricaturas de matemáticos

        El Sr. Mikel Arrigegabiría, desde su blog nos ha permitido  mostrar estas espléndidas caricaturas de los grandes matemáticos y matemáticas de todos los tiempos, acompañados de una glosa biográfica. Publicación auspiciada por la Real Sociedad Matemática Española, con dibujos de Enrique Morente y Gerardo Basabe.